Distribución de la vida en el mar

Dominio bentónico: Región de fondo (el dominio pelágico comprende el resto de la masa de agua). El dominio bentónico, habitado por un conjunto de organismos (vegetales y animales) llamados bentos, encontramos en primer lugar la zona de mareas, de anchura variable según los sectores y caracterizada por organismos preparados para soportar la desecación periódica y el oleaje (cirrípedos, algas, lapas, etc). Después están los fondos sumergidos, que alcanzan hasta los 200 metros de profundidad. Se conocen como plataforma continental, y se extienden hasta donde alcanza la vida vegetal, aunque ésta se desarrolla sobre todo en los primeros 50 metros. Son estos los fondos más vistosos y con mayor cantidad de especies animales (invertebrados y peces) y vegetales (algas y fanerógamas marinas). A continuación existe una pronunciada pendiente, el talud continental, que alcanza hasta los 3000 m. Son fondos carentes de vida vegetal y en los que aparecen ya los animales típicos de las profundidades. Por debajo del talud está el fondo abisal, conocido también como llanura abisal por su pendiente poco inclinada; la fauna aquí es muy particular y se empobrece en biomasa.

Dominio pelágico: Existe una estratificación similar. Los organismos pelágicos se agrupan en dos categorías: necton (peces, tortugas, cetáceos, cefalópodos), que son los animales capaces de contrarrestar con sus propios movimientos los debidos a la dinámica marina, y el plancton, integrado por los organismos que no son capaces de vencer los movimientos del mar y son arrastrados por ellos. Generalmente son organismos de pequeño tamaño o microscópicos, vegetales (fitoplancton) o animales (zooplancton). Debido a que la luz es uno de los principales requerimientos para el desarrollo del fitoplancton, su distribución está limitada a la zona bien iluminada del océano, aproximadamente desde la superficie hasta unos 200 metros de profundidad. Esta capa se conoce como zona fiótica, y es donde el fitoplancton, junto con las algas bentónicas, se encarga de transformar la energía solar en materia orgánica, utilizando las sales nutritivas del agua e iniciando así la producción primaria que luego va a dar lugar a las cadenas tróficas. Los organismos de las capas pelágicas inferiores, conocidas en conjunto como zona afótica, obtienen su alimento por migración nocturna hacia la capa fótica, o por los detritus que descienden de capas superiores; este último recurso es utilizado también por los organismos bentónicos profundos. Otra parte de los detritus es utilizada, junto con los productos de la excreción animal, por las bacterias, responsables de una producción que permite la existencia de otros organismos. Al mismo tiempo, liberan en el agua las sales nutritivas, que son reutilizadas por los organismos vegetales al ser subidas a la zona fótica por las corrientes verticales del océano. Con la profundidad, generalmente, la densidad de los organismos disminuye, y estos presentan estructuras características como bocas grandes, ojos muy desarrollados, órganos productores de luz, etc.